viernes, 19 de junio de 2015

Remedios caseros para tratar los bronquios congestionados


La congestión en los bronquios se debe casi siempre a un proceso infeccioso o vírico, algo bastante común en todas aquellas personas que suelen sufrir problemas de asma, alergias, o incluso en fumadores de larga duración.

Las enfermedades respiratorias que afectan a los bronquios necesitan siempre de un tratamiento muy específico que nos pautará nuestro médico, no obstante, nunca está de más conocer esos remedios caseros que tanto nos pueden ser útiles en el día a día.

Tampoco podemos olvidar que la naturaleza dispone de maravillosos aliados con propiedades medicinales que nos ayudarán a aliviar el clásico dolor en el pecho, a reducir la infección y a expulsar también esas mucosidades que inflaman los bronquios. ¿Te gustaría saber cuáles son las mejores opciones que están a tu alcance?

Veámoslo a continuación.

Remedio para dilatar y depurar los bronquios congestionados

Es habitual que una inflamación en los bronquios curse también con molestias en la garganta, dolor en los senos paranasales y la clásica tos que tanto agotamiento provoca.

Debemos tener en cuenta que estas enfermedades suelen ser muy delicadas en el caso de los niños y los ancianos, así que es importante que priorices siempre las pautas médicas. No obstante, existe un remedio casero muy clásico a base de cebolla que resulta muy útil para complementar cualquier tratamiento médico y que nos va a ayudar en los siguientes aspectos:

Dilatar los bronquios.
Reducir la inflamación.
Hacer que la mucosidad deje de ser tan espesa y pueda eliminarse con más facilidad.
Aliviar la infección y los procesos bacterianos.
Descongestionar los bronquios en caso de que seamos fumadores.
Toma nota ahora de cómo puedes preparar este sencillo remedio.

Ingredientes
1 litro de agua
2 cebollas
2 cucharadas de miel (50 g)
100 g de eucalipto
Preparación
Este remedio medicinal puedes prepararlo todos los días para beneficiarte de él de dos modos muy interesantes: a través de vapor y bebiendo su infusión. Para ello, lo que haremos en primer lugar será pelar las cebollas y cortarlas en trocitos. Una vez el agua haya empezado a hervir, añade los 100 gramos de eucalipto, las dos cucharadas de miel y la cebolla.

Deja que se haga la cocción a lo largo de media hora. Después, apaga el fuego y, con cuidado de no quemarte, colócate una toalla en la cabeza para poder inhalar el vapor durante unos diez minutos. Intenta respirar con calma y profundidad. Es un remedio maravilloso para aliviar los bronquios congestionados, tanto en niños como en adultos.
¿Qué haremos después? Una vez este preparado se haya enfriado, cuela todo el contenido para quedarte con el agua medicinal. Puedes ir bebiendo a pequeños sorbos a lo largo del día. Te aseguramos que el sabor es muy agradable.

Infusión con jengibre, eucalipto y limón

¿Sabías que el jengibre es una planta que tiene maravillosas capacidades para mejorar la salud del aparato respiratorio? En efecto, y todo se debe a sus propiedades expectorantes y antibacterianas presentes en esta raíz medicinal que nunca debería faltar en tu cocina. ¿Quieres saber cómo prepararlo?

Ingredientes
Un vaso de agua (200 ml)
3 g de jengibre rallado
1 cucharada de jugo de limón (15 ml)
4 hojas de eucalipto
1 cucharada de miel (25 g)

Preparación
Esta infusión para tratar los bronquios congestionados puedes prepararla dos veces al día. Para ello, empieza como siempre hirviendo el vaso de agua. Una vez esté bien caliente, añade el jengibre, las hojitas de eucalipto y la miel. Permite que cueza durante 20 minutos, para después, dejar que repose. Por último, añade el jugo de limón. Bebe poco a poco, el sabor es muy agradable.

Recomendaciones básicas para tratar los bronquios congestionados

Nunca te olvides de beber mucha agua. De ese modo reduces la mucosidad.
Toma baños de agua tibia, mantente hidratada.
Utiliza un humidificador de vapor, ya que de ese modo tus vías respiratorias no se resecarán y podrás respirar mejor.
Descansa, no hagas excesivos esfuerzos, pero tampoco hagas una vida muy sedentaria. Los paseos cortos son muy beneficiosos.
Duerme con la espalda un poco reclinada, no acostada del todo. De este modo respirarás un poco mejor.