miércoles, 20 de agosto de 2014

EL AMOR VERDADERO


EL AMOR VERDADERO 

Papi... ¿Cuanto me amas? 
El dia que mi hija nacio, en verdad no senti gran alegria. Por que la decepcion que sentia parecia, ser mas grande que el gran contecimiento que representa tener una hija 
¡Yo queria un varon! 
A los dos dias de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucia palida y agotada y la otra radiante y dormilona.

En pocos meses me deje cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empece a amarla con locura.

Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo queria comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia planes sobre planes, todo seria para mi Carmencita
Este relato era contado a menudo por Rodolfo, el padre de Carmencita y yo también sentía gran afecto por la niña que era la razon mas grande para vivir de Rodolfo según decía el mismo..

Una tarde estaba mi familia y la de Rodolfo, haciendo un picnic a la orilla de un rio cerca de casa y la niña entablo una conversacion con su papa, todos escuchabamos: 
Papi,... cuando cumpla quince años, ¿cual sera mi regalo? 
Pero mi amor, si apenas tenes diez añitos, ¿no te parece que falta mucho para esa fecha? 

Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aqui 
La conversacion se extendia y todos participamos de ella, al caer el sol regresamos a nuestras casas. Una mañana me encontre con Rodolfo enfrente del colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenia catorce años. Rodolfo se veia muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro 
Con gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas imprecionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estimulos que les habian escrito sus profesores eran realmente conmovedores. 
Felicite al dichoso papa .

Carmencita ocupaba toda la alegria de la casa, en la mente y en el corazon de la familia, especialmente en la de su papa 
Fue un domingo muy temprano cuando nos dirigiamos a misa, cuando Carmencita tropezo con algo, eso creiamos todos y dio un traspie, su papa la agarro de inmediato para que no callera... Ya instalados en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdio el conocimiento 
La tomamos en brazos, mientras su papa buscaba un taxi hacia el hospital. Alli permanecio por diez dias y fue entonces cuando le informaron que su hija padecia una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazon, pero no era algo definitivo, que debia practicarle otras pruebas para llegar a un diagnostico firme 

Los dias iban pasando, Rodolfo renuncio a su trabajo para dedicarce al cuidado de Carmencita, su madre queria hacerlo pero decidieron que ella tabajaria, pues sus ingresos eran superiores a los de el 
Una mañana Rodolfo se encontraba al lado de su hija, cuando ella le pregunto: 
¿voy a morir, no es cierto? ¿te lo dijieron los doctores? 
No mi amor... no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que mas he amado sobre este mundo Respondió el padre ...

¿van a algún lugar? ¿pueden ver desde lo alto a su familia?¿Sabes si pueden volver? 
Preguntaba su hija 
Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaría el viento para venir a verte 
¿al viento? ¿y como lo harias? 
No tengo la menor idea hijita, solo se que si algun dia muero, sentiras que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas 
Ese mismo dia por la tarde, llamaron a Rodolfo, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazon, pues el de ella no resistiria sino unos quince o veinte dias mas 
¡UN CORAZON! ¿donde hallar un corazón? ¡un corazón! ¿donde Dios mio? 
Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza ilumino los ojos de todos, las cosas iban a cambiar 
El domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salio como los médicos lo habian planeado. ¡Exito total! 
Sin embargo, Rodolfo todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchisimo, su mama le decia que ya todo estaba muy bien y que su papito seria el que trabajaría para sostener a la familia 
Carmencita permaneció en el hospital por quince dias mas, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y si lo hicieron 
Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofa y su mama con los ojos llenos de lagrimas le entrego una carta de su padre
Carmencita, hijita de mi corazón: 
Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. 
Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí. 
Decidi hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamas haría por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras. 
¡¡Vive hija!! ¡¡Te amo con todo mi corazón!! 
Carmencita lloro todo el dia y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papa; lloro como nadie lo ha hecho y susurro: 
Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir TE AMO y te pediria perdón por haber guardado silencio tantas veces 
En ese instante las copas de los arboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozo las mejillas de Carmencita, alzo la mirada al cielo, intento secar las lagrimas de su rostro, se levanto y emprendió regreso a su hogar.