martes, 29 de abril de 2014

¿Qué beneficios obtenemos al dejar de fumar?


El tabaco es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de mil millones de personas podrían fallecer por culpa de esta adicción en el siglo XXI. Si bien es cierto que no se trata de una tarea sencilla, tampoco es imposible. Si estás pensando en dejar de fumar, lee el siguiente artículo para enterarte de los principales beneficios que obtendrás desde el primer minuto que no prendas un nuevo cigarrillo.

Cambios importantes en el cuerpo al dejar de fumar
Cuando una persona deja el cigarrillo, lo primero que siente es la llamada “abstinencia”. Esas ganas de seguir fumando o bien de canalizar ese deseo en la comida o bebida. El proceso dependerá de cada uno y también si es más difícil o no. Es más complicado en aquellos casos de fumadores desde hace mucho tiempo (tal vez décadas) o personas que fuman muchos cigarrillos por día (más de 20).

No es un capricho de los médicos, de los familiares, de los amigos y de los medios de comunicación hablar sobre la necesidad de dejar el cigarrillo. Está comprobado que son decenas las ventajas que una persona puede conseguir desde el primer momento que decide dejar de fumar. Los tóxicos con los que están compuestos los cigarrillos son muy dañinos para la salud y la nicotina es la que no permite dejar ese vicio. Se ha consultado a varios expertos en el tema y también a pacientes que dejaron de fumar para que cuenten cuáles son los beneficios más destacados que consideran obtuvieron con esta maravillosa decisión.

Los beneficios de dejar de fumar
Adiós a la tos crónica: esa sensación de que se van a expulsar los pulmones, esa tos seca que aqueja a la mayoría de los que fuman, desaparecerá en el corto plazo. La llamada “tos de fumador” es muy habitual. Después de la primera semana sin tabaco, ya se puede empezar a percibir que no hay necesidad ni siquiera de aclararse la garganta a cada rato o esa desesperación por toser, sequedad en la boca y a veces hasta el estómago.

No más olor molesto

Las personas que fuman no se dan cuenta el desagradable olor que desprende su cuerpo, su ropa, su cabello, su casa, su escritorio, todo en general. Es que tienen el olfato “perdido” o están tan acostumbrados a ese olor que no lo reconocen. Después de algunas semanas de dejar el cigarrillo, los fumadores podrán darse cuenta al instante qué persona fuma y cuál no cuando pasan a su lado. Y lo bueno es que de a poco irán recuperando la capacidad de disfrutar del aroma de una flor, una comida o un perfume.

Ahorro de dinero

Según el país y la cantidad de paquetes que se consumen por día, la persona puede ahorrar una gran cantidad de dinero por mes, por año y en su vida entera. Ese monto extra puede ser usado para comprarse lo que se desea, ir de viaje, cambiar el coche, enviar a los hijos a una mejor escuela, ir a comer afuera con la pareja, hacer mejores regalos en los cumpleaños o no estar tan atado a las cuentas.  Según un estudio de Estados Unidos, una persona gasta unos 200 dólares en cigarrillos por mes. Haciendo la suma, son alrededor de 2500 dólares al año. Si a eso lo multiplicamos por los años que la persona todavía tiene de vida (no los que ya pasaron porque no tiene sentido), el ahorro puede ser realmente significativo. Piensa que se trata de un seguro de vida o de una pensión extra para tu retiro.

Mejora la productividad

Los que fuman en su trabajo realizan muchos más “descansos” para ir a fumar que aquellos que no tienen ese odioso vicio. Si se tiene en cuenta que durante las 8 horas laborales se fuman unas 10 veces, a 10 minutos cada una, es una hora y media menos de tiempo para cumplir con las obligaciones. Si los jefes o dueños de empresas supieran esto, sin dudas querrían contratar sólo a personas que no fumen. Si se trabaja por cuenta propia, imagina cuánto dinero pierdes de tu tiempo productivo por estar “quemando” tu vida fumando.

La comida sabe mucho mejor

No hay una sola respuesta con respecto a esta pregunta, pero lo cierto es que apenas una persona deja de fumar, disfruta mucho más de los alimentos que le sirven en la mesa o que ella misma prepara para su familia. Algunos ni siquiera, al principio, pueden distinguir entre los sabores y los aromas que hay en su plato. Algunos dicen que esto se debe a que la boca está más limpia. Y no hay que dejarse engañar por esa idea de que “cuando se deja de fumar se engorda”. Muchos dicen que por ejemplo, empezaron a poner menos sal a sus platos y otros que no desbordaban la carne con aderezos.

Mejor apariencia física

Sin dudas, esto lo pueden ver los que rodean a la persona más allá de uno mismo. La piel no estará tan seca ni arrugada, en algunos casos vuelve a crecer el cabello o las uñas, no se notan manchas en los dedos o en las manos, tampoco en el rostro esa “sensación” de vejez. Esto trae como consecuencia muchas ventajas, como por ejemplo, mejorar la autoestima al querer hablar con alguien o tener una reunión laboral, sentirse más confiado en una cita, etc.

Una sonrisa reluciente

¿Te has puesto a pensar alguna vez que una sonrisa como la de las publicidades de dentífrico no era posible? Pues intenta dejar de fumar. Tus dientes se verán mucho más limpios y blancos, desaparecerá de a poco ese tono amarillento que te hace ver tan mal y además, si los tocas con la lengua o los labios no tendrán esa rugosidad que no sale aunque te cepilles con mucha fuerza.